Disfrutando del día

Lo tengo más claro que nunca, vivir día a día, porque el futuro es más incierto que nunca. Ya tengo bastantes miedos y manías como para preocuparme por las que me quieren imponer.

No somos máquinas y la palabra a veces suena más contundente que la realidad.

Hoy es Domingo y toca paella y barbacoa familiar. Los tomates del huerto de mi padre ya están colorados como dicen en Extremadura, así que para mi son lo mejor del verano. No hay verano sin buenos tomates, desde mi infancia. Rajados con sal, picados con aceite y sal, gazpacho y por supuesto con pan seco mi adorada trincalla.

Hoy también hay otro gran producto, ternera de Centelles, Kilómetro 0 y directa a casa de quien las cuida. Para mi es una respuesta a que el mundo puede ser diferente si queremos, como se suele decir un “zasca” al sistema, porqué el producto se promociona boca a boca y es lo que más funciona. Te traen un pack a casa, muy bien preparado de una ternera estupenda, lo siento por los veganos, me gusta comer casi de todo, porqué el mar poca cosa, me ofrece mucha más garantía una carne de confianza con animales que puedo ver.

Su procedencia

Así que intento disfrutar lo que me ofrece cada día, aprovechar cada ducha fría, baños en ríos paradisíacos, exploración de mapas, entrenos por montaña…

La verdad es que el verdor que hay a estas alturas del año también ayuda, lo necesito. El paisaje seco no me motiva demasiado, son maneras de vivir, que le voy hacer si yo soy así. Me gusta el bosque, el agua, la hierba verde.

Me gusta dónde vivo, tener un parque así sin riego en Julio es todo un lujo.

Saber que este año no sufrirán sequía los robles que lo pasan últimamente mal en los veranos, secando sus hojas antes de tiempo, pura adaptación a la irregularidad del Mediterráneo.

Disfrutando de baños en el paraíso con plena tranquilidad…

Ya pueden contarme penas, las escucharé pero me he vuelto egoísta y me preocupo por los míos y sobretodo por mi bienestar. Ya tengo bastantes cosas en mi cabeza, ya es un buen trabajo entender a mí mismo.

Miedos impuestos por el hombre, me hacen sentir rabia y desear que la madre Tierra imparta justicia. Tarde o temprano será así, la vida en la tierra es fruto de la casualidad, un equilibrio muy frágil que por nuestro egoísmo del eterno crecimiento hacia la nada y el freno de algo que no existe, ponen a prueba ese fácil equilibrio. Récords de calor en el Ártico no pueden traer nada buena. El mínimo solar está aquí, tormentas solares que podrían afectar a nuestra tecnología. Actividad volcánica que también fue protagonista en la famosa pequeña edad de hielo. Encima reaparece la peste en Mongolia, parece que las piezas del puzzle empiezan a encajar.
Creemos controlar todo, parece que hay uno seres que están en la cúspide que son capaces de todo, pero son simples humanos que se han situado allí con su mejor arma que es el poder, alimentando el miedo.

El hombre no esculpió esas rocas, fueron las glaciaciones las que crearon el paisaje, el hombre vivía en cavernas.

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