Costumbres que llegan a su final

Esta madrugada hemos vivido el posible último cambio de hora.

Desde 1940 como estrategia militar se instauró para tener el mismo horario que Europa. Es algo que tenemos totalmente integrado en nuestras costumbres. Por experiencia personal os puedo asegurar que incluso el tráfico es diferente con cada horario. El horario de verano pone en marcha las terrazas y el aprovechar las tardes, el de invierno parece que impone un encierro en un país que ni mucho menos tiene un invierno gélido en las principales ciudades.

Me gusta aprovechar la última tarde con horario de verano a observar la puesta del sol.

La península tiene dos horarios, algo normal teniendo en cuenta que el meridiano pasa por nuestro país. Portugal tiene el horario de las Islas Británicas, pero Galicia que está en la misma longitud goza del horario Europeo.

Un país que podría tener 2 horarios, a parte de las Canarias que ya lo tienen.

Cualquier horario que finalmente se implante, necesita una adaptación, quizás más de lo que uno crea. Somos esclavos de un reloj humano, olvidándonos que el sol es el que marca las agujas.

Por coherencia con el sol, el horario que sería más normal es el de invierno. En verano las tarde una hora más cortas, Galicia ya no tendría sol a las 22:00, favorece el descanso nocturno.

Para el ocio y el turismo la sociedad prefiere el de verano, nada nuevo en temporada estival, pero otra vez como ejemplo Galicia que en las jornadas más cortas serían las 10 de la mañana para ver el sol, niños a la escuela de noche.

Se pueden poner multitud de ejemplos pero a nivel peninsular las horas de luz diarias varian de menos de 9 horas en invierno en el Norte peninsular a más de 15 horas. Las horas de luz posible anual son las mismas en todo el planeta, pero si nos alejamos del ecuador esta se vuelve más extrema. En la Península ya tenemos diferencias y con Canarias aún más.
Por todo ello no es fácil ponerse de acuerdo en el horario perfecto, en mi opinión deberíamos mirar más al sol, que por ello estamos en el sistema solar, aunque el sistema económico nos impone hasta el horario.

Un gato casero que goza de libertad horaria en un bosque otoñal

Algo que seguir en 2021, un horario que también debería ir acompañado socialmente y sobretodo a nivel laboral en un país demasiado tradicional. Ahora con el teletrabajo, la nueva normalidad y un claro agotamiento del sistema es el momento de replantearse las nuevas bases.

La naturaleza no es tan rígida en horarios, se adapta a los cambios que vive, porqué cada día es diferente

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