El dilema de las segundas residencias

Un tema actualmente complejo y que se puede abordar por muchos frentes.

Hace unos años muchos trabajadores después de pagar sus primera vivienda, con esfuerzo muchos compraron terrenos y edificaron sus segundas residencias, algunos con su propio esfuerzo. Urbanizaciones, apartamentos de playa, montaña, cualquier sitio es válido para escapar de la ciudad.

Con los años gracias a una mejora de la red de carreteras, algunas de esas residencias han pasado a ser primera residencia, especialmente las que no están demasiado lejos de la ciudad o disponen de estación de tren. Otras por la crisis inmobiliaria han sido habitadas por los hijos o nietos.

No soy demasiado de las segundas residencias, prefiero vivir bien todo el año, por eso vivo en un pueblo y durante años he tenido largos desplazamientos. Soy una persona que me gusta variar mi tiempo libre, no quiero dos rutinas iguales. Por ello no me atrae el repetir cada semana el mismo lugar, sinceramente me cansaría, a parte de que no puedo económicamente.

Ahora en la situación actual de Pandemia siempre hay la polémica de la gente que va a las segundas residencias y mucha gente local no le gusta.
Desde el punto de vista económico, negocios locales no les importa, pero teóricamente los hospitales se saturan, porqué quizás hemos creado pueblos fantasmas de casas vacías hipotecando bosques y desecando lagunas litorales. Tantos años sin problemas o quizás si y no se hablo de ello, pero ahora sale el odio.
Los capitalistas dicen que como pagan impuestos ya tienen derecho a todo, los adoctrinados por la situación actual sólo pueden ver el miedo y el movimiento del virus, con uno hospitales que son insuficientes hasta para la gente empadronada.

El caso siempre es buscar culpables, para los políticos el pueblo es el culpable, para el pueblo es el vecino el culpable. El turista, el que va a su segunda residencia, ese renegado de la metrópolis

Puede que esta entrada sea muy crítica, pero no hay problema ya busco mi refugio

Si miramos hacia un problema que ahora no está de moda, pero sigue con nosotros como mayor reto a la humanidad. Ser sostenibles no creo que sea tener casas vacías y seguir construyendo más. Talando árboles para seguir haciendo zonas residenciales, mientras por otro lado hay gente compartiendo habitaciones y viviendo por encima de sus posibilidades para quedarse en su estimado barrio.

Más viviendas pero los mismos servicios, genera desigualdad en un país con amplias zonas vacías con posibilidades de ser habitadas, porqué fueron grandes durante siglos.

Autopistas y una buena conexión a Internet es lo único necesario para el mundo que nos viene.

Hay que preservar nuestro patrimonio natural y habitar todo lo que ya se edificó. Rehabilitar, los servicios cada vez serán más virtuales.

No busques culpables, busca soluciones, hay que empatizar con los que están en tu misma clase, porqué quizás mañana podrías ser tu.
La salud mental está detrás de muchas enfermedades, es fundamental aceptarse a uno mismo, tu salud empieza desde dentro, no esperes solidaridad para resolver tus dilemas interiores, a veces hay que cuidar el ego, para dar lo mejor de ti.

El camino no se dibuja fácil

4 comentarios sobre “El dilema de las segundas residencias

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