No vamos arreglar el mundo

Después de un día duro, merezco el derecho a pataleta. Directamente después de 13 horas de trabajo me parece ridículo que una persona de la empresa para la cual trabajo, aunque no son ellos los que pagan. El caso es que me parece un estupidez de recriminarme que no hice un trabajo que le cuesta 30 segundos hacer. No le quito razón pero esa falta de empatía de mirar mi rostro. Todo mientras tontea con las compañeras. Lo siento mucho pero me cansé de tragar, el que sólo me quiera para criticar lo que no hice, pero no valore lo mucho que hago bien, pasa a mi lista negra. No nos veamos en un isla desierta porque es como la canción de Loquillo…

Esa chispa de ansiedad que vuelve a salir, pero esta vez no me mato yo, adelante con lo que sea, que unas palabras no hacen daño a nadie. Claro que este tipo de personas las doy por perdidas, gracias a ello disfruto cuando esta sociedad se va a la mierda.

Esa falta de compañerismo, de ayudar nada y seguir sumando en el desastre de mundo laboral.

No ayudar al nuevo, burlarse de algo que no sabe es inútil y absurdo. Por desgracia siempre hay ovejas negras que se creen pastores.

A mi no me cambia ni mi padre, muchos años tratando con personas, uno aprende a analizar las personas, por desgracia la mascarilla a veces engaña.

Falta conductores, que ironía de mundo. El reparto laboral espero que llegue algún día.
Sobra gente en el mundo, pero no hay nadie tan malo como para jugar a ser dios. Parece que algo intentan con un virus, pero da más miedo que bajas causa.

Espero que el planeta nos demuestre que no somos nadie, que un gorila no acumula plátanos y deja morir de hambre a los demás. Esa codicia es fruto del humano, viviendo cómo si la vida fuera eterna, por suerte hay contratiempos naturales que se llevan por delante algunos de estos personajes.

Puedo tener aspecto de pocos amigos a veces

La semana pasa perdí media muela, está claro que este nivel de estrés me pasa factura. Pero esta sociedad me pide que trabaje, yo me esfuerzo, me supero y lo hago. Pero soy humano, tengo límites…

Con los años me he calmado mucho, hace unos años mi reacción sería más violenta, siempre explotaba de ira y me escondía a pegar puñetazos a los cartones.
Necesito estar rodeado de gente que valore lo que hago, que entienda mi esfuerzo.

Esa niebla que se apodera de mi mente y vuelven los coros, es peligroso porque ahora no tengo miedo. Ya me derrote una vez, he visto el filo del abismo…

Ese momento en que todo te da igual, ese escalofrío justo antes de querer desaparecer, da auténtico vértigo. Ahora hay días duros en los que siento que se mueve el suelo.

Nada volverá a ser como antes, porque yo mismo no lo soy.

Desde fuera mi aspecto de tipo tranquilo y bonachón, esconden una realidad mucho más compleja de batalla interior.

El salto al vacío te replantea dudas…

En fin no hay conclusiones nuevas, tampoco soluciones claras, pero he liberado presiones…

Mañana más, siempre rebelde con el sistema y dispuesto a plantar cara al que me busque…

2 comentarios sobre “No vamos arreglar el mundo

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