Es Viernes…

Recuerdo la alegría de mis compañeros de clase por la llegada del Viernes, lo cierto es que yo siempre he intentado disfrutar la vida todos los días. Sólo hay una vida y toca vivir, no puedes esperar continuamente al fin de semana, vacaciones…

Esperar crea expectativas que a su vez si no se cumplen, crean frustración. Me canse de esperar y solo mirar al futuro, prefiero ser un poco más del corto plazo. La experiencia de vida me ha enseñado a no esperar demasiado, ser un poco conformista y no desesperarse.

Recuerdos fugaces que pasan por tú mente y te hacen sonreír, momentos que quizás en tu momento lloraste. Frustración que te ha ayudado a ser más paciente y perder un poco la capacidad de soñar despierto.

Una canción de mi amplia lista de canciones en mi teléfono, Chiquilla un clásico del Pop Español, con un videoclip mítico de un camión derrapando. Conduciendo un camión en mi ruta, ha venido a mi memoria un despertar adolescente con el típico radio despertador en que una mañana me desperté con el gran éxito de Seguridad Social. Abrir la ventana y allí mirando sus dos ojos negros que se me clavaron cómo espadas. Un amor no correspondido de adolescencia, años de mucha intensidad y soñando despierto. Siempre despistado, esperando una señal. Buscando la fuerza del destino, resistiendo a reconocer que no podía ser, quería demasiadas respuestas a preguntas que no se pueden formular.

Siempre pensando demasiado, intentando buscar una rutina que te haga sentir cómodo.

Pensamiento obsesivo, mi mente se queda bloqueada, parece que te atascas y entras en un bucle. Pero hay que sacar siempre lo positivo, no todas las obsesiones son malas, muchas veces te ayudan a seguir tu propia pauta de conducta que te hace parecer eficiente.

El hombre invisible, el espía, parece que todo lo puede ver. Excusas para evitar represalias, ese monstruo social que pierde la vergüenza y se gana un ambiente de confianza para llegar a la calma y participar en todo con una aparente normalidad e incluso con cierta visión externa de dominio.

La felicidad es simple cuando no piensas demasiado y vives el momento…

La vida vuelve a sonreír cuando asumes la nueva posición y el control llega. Experiencia que te hace ser más paciente, dejar los impulsos, evitar esas subidas de revoluciones que te hacían llenarte de vida, aunque después tenías una resaca venenosa de tu propia química.

Tú refugio dónde te sientes seguro…

Personajes que idolatra tú mente, jugando a ser director de la obra de teatro. Puedes mandar en tú función, pero la realidad está fuera…

Sueños que con el tiempo te hacen dudar si algún día fueron reales. Preocupaciones que ya existen porque caducaron y tú ya no eres el mismo. El teatro evoluciona, el escenario es diferente y los actores asumen roles nuevos.

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