Historias rutinarias

Trabajando 12 horas diarias no hay demasiado que explicar fuera de lo que ocurre en esta vida laboral.

Mejor que te guste lo que tengas de hacer, pero el nivel de exigencia hoy en día no entiende de humanos. Somos máquinas que acumulamos presión y por algún sitio tiene que salir.

Demasiadas horas para sufrir, hay que quedarse con lo bueno. Una sociedad al borde del colapso, egocentrismos y falta de empatía. Todo el mundo tiene problemas, aunque quizás simplemente es un problema de todos.

Momentos de paz en mi ruta, que tendrían que ser más…

Hoy he estado en un rodaje de una película, la verdad es que llegar a un cliente habitual y ver soldados nazis, te hace pensar un poco…

Anécdotas, aunque me falta el contacto social de mi pasado laboral, pero aprovecho la mínima oportunidad.

Soy consciente que cuando las conversaciones se vuelven monotemáticas, también me agoto mentalmente. Estoy aprendiendo a vivir con estas en esta década maravillosa, llena de túneles. Aunque sólo sea por curiosidad me quedo en esta autopista, hay momentos que vale la pena vivir…

He viajado a la segunda guerra mundial

Esta mañana he vuelto a ver hielo, -0,1° de mínima, nada extraordinario, pero después de tantas noches nubladas.

Cielos más azules esta semana

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