Absurdo festivo en Domingo

Hoy es fiesta en Catalunya, un Domingo cualquiera de este agónico verano.

Mañana otra vez a trabajar, para ser cada vez más pobres. Crisis siempre para el trabajador que va para atrás hace años, encima ahora convertido en un problema global.

Emergencia climática y crisis energética, pero el sistema no puede parar, mucha etiqueta para seguir dependiendo del petróleo, ahora que el gas tiene su guerra estratégica.

Es difícil sobrevivir contento a todo esto, si lo consigues realmente es porque consigues aislarte bien, no escuchas el ruido, te haces ciego y sordo, francamente enhorabuena. Si estás muy arriba te salvas siempre y si ya estás en el suelo, te acostumbras y puedes ver cómo van cayendo mirando para arriba.

A pesar de todo hay muchas cosas buenas para disfrutar de este mundo, pero cada vez con más ruido y miedos que apagan las ganas de luchar por algo mejor de la sociedad.

No todo es agua limpia y paisaje idílico

Banderas para unir, aunque particularmente divide más que une. Un mundo que presume de no tener fronteras y ser libre, pero lleno de barreras y prejuicios que no dejan pasar pagina. La historia se repite, los mismos cafres de siempre, ahora con más información disponible, pero siempre leyendo entre líneas la historia para que encaje a su antojo.

Grandes horizontes que observar que no estamos tan lejos en línea recta.

Disfruta lo que puedas, no queda otra, pues los problemas y preocupaciones vienen solas. Miedo social, para un control cada vez más preciso. Una opinión social de que sólo hay un camino. Ese camino marcado, siempre es el mejor, no lo abandones porque nunca caminarás solo, aunque este te lleve al final…

La madre Tierra sigue su propio camino, nosotros cada vez nos separamos más de ella…

Tardes oscuras

No tengo un título claro que poner, pero quizás es el que mejor describe la tarde de ayer. Soy consciente de que el estado de ánimo no es lineal. Ayer por la tarde volví a estar angustiado, las cosas no van como quieres, se suman algunas obligaciones y vuelve a salir esa chispa en mi cerebro que me hace pensar en bucle, la oscuridad vuelve a invadirme por un rato.

Maldecir al dinero y esta sociedad capitalista y que no te dejan pensar, me hace sentir bien. Por la calle y en voz bien alta, yo no estoy loco, es esta sociedad que se deja arrastrar. Cada individuo se olvida de que no es simplemente un número. Se traicionan para poder seguir el ritmo consumista que no sabe que a veces es mejor no hacer nada.

Es difícil aprender a no hacer nada, esta sociedad no se lo puede permitir, a veces ni cuando estás de vacaciones. Viajar es muy bonito, pero también te quieren imponer que visites cosas que quizás las tienes al lado de casa y ni le prestas el más mínimo. Hay mucha gente que ha visitado museos, aprendido la historia de edificios de otras ciudades, sin embargo se pasa la vida maldiciendo el lugar dónde vive, es una ciudad oscura y llena de misterio porque no conoce nada.

Días en que tu vida pierde el sentido, da igual todo lo que tengas, quien te necesita. Tú no quieres vivir así, no es ser egoísta, si tu no te quieres, poco podrás hacer en este mundo. Pues aún así, a veces en esos días hablando con quien te surge en tu camino, solo se preocupa por el dinero…

Entonces yo pienso, pero si el dinero no se puede comer. Empieza mi ira social y deseo que la Tierra se manifieste y nos muestre quién manda aquí. Deseo caos y destrucción porque desprecio el ser humano, no merecemos el planeta que tenemos. Muerte al sistema capitalista, que pone excusas para decir que no se puede por el dinero.

Ahora nos hacen sentir culpables con la emergencia climática. Manipulan a su interés algo que no les importa, solo importa el dinero, seguramente creen que comprarán la inmortalidad.

Muchas especies se extinguieron, porque no el ser humano…

Creemos controlar todo y aún no entendemos el mejor ordenador que es nuestro cerebro.

Necesitamos una lección de humildad que algún día recibiremos.

Australia se quema, Siberia se que quemo, el Amazonas ya no es una inmensa jungla. Algún día serán nuestras asquerosas ciudades las que sufrirán. No se puede jugar con fuego.

Oscuridad